Artículos

La ira del Cardenal

Promecal, 15 de mayo de 2015

Sostiene el Arzobispo de Valladolid que ha habido, en esto de los dineros mal habidos, casos bochornosos y llama a luchar contra la corrupción con uñas y dientes, proceda de donde proceda. Incluso va más allá, el jefe de los obispos: «es necesario que quienes se han llevado lo que no les pertenece, defraudado, abusado de su posición, saltándose los obligados controles, actuando como cómplices, lo devuelvan». ¡Hurra! Por fin alguien recoge el clamor de la calle: «que devuelvan lo que han robado». Sería, tal vez, lo único que calmara la irritación ciudadana. Pero de devolver, como de dimitir —es decir, de largarse de una vez por todas—, de eso no se habla. Lo de siempre. Ha estado sembrado Ricardo Blázquez esta vez a la hora de pontificar; que, en realidad no es otra cosa que “tender puentes”, según su sentido etimológico. El manejo del dinero, la codicia, el compartir con los de más cerca y los de más lejos, centró la intervención de este miércoles, de un Ricardo Blázquez que habló claro —alto no, porque Su Eminencia silabea quedamente—, de la sinvergonzonería, enredos y temores que nos aquejan y, de lo que Dios quiere para el hombre y su dignidad. Opina el Arzobispo de Valladolid que no es inteligente hacer de la calderilla, del enriquecimiento imparable, nuestra suprema aspiración. Porque, cuando esto ocurre, entramos en un proceso en el que, la avaricia es insaciable y envenena la vida y el sentido de la vida. No ha sido la suya una intervención política ni partidista —como alguno ha insinuado—, sino una reflexión inspirada en el Evangelio, como corresponde al encuentro de un Pastor con su pueblo. Nada nuevo, por otra parte. La Doctrina Social de la Iglesia ha sido siempre la más avanzada, a la hora de dar la cara por la primacía del bien común; por quienes más sufren y apenas pueden hablar. Hace bien Blázquez en olfatear y tener el oído y el corazón atentos al palpitar de la calle, y huir de las pompas de jabón que —como dice Francisco—, «son bonitas, pero no son nada».

Anuncios
Estándar