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En voz baja

Promecal, 4 de diciembre de 2015

Lleva décadas deslizando de puntillas sus historias, sus poemas, sus artículos, en periódicos y librerías. Se podría decir que, haciéndose oír, en voz baja. Pero José Jiménez Lozano es la voz más honda, más serena y más tronante, también, que tiene España. Me siento discípulo del Cervantes de Alcazarén. De su escuela, de su talento. De su decencia, también: «nuestra cultura es cristiana y hay que tenerlo en cuenta. Pero hay quien derribaría hasta las viejas catedrales. Es sobrecogedor». Jiménez Lozano es mi maestro. Me acompaña —como a tantos en todo el mundo—, desde la mocedad de su palabra y el reguero de su sabiduría. Somos muchos los que acudimos a él para buscar y encontrar sentido ante la cotidiana presencia de la necedad, de la mentira fabricada. Y, aún más, cuando vienen mal dadas, como ahora. En días tan desventurados por todo lo que estamos viviendo con pesar, con dolor: «la barbarie no puede liquidar la esperanza ni la inocencia, que no es desconocer el mal, sino no ser cómplice de él», advierte el maestro. ¿Se puede decir mejor? Es raro que pase un día sin que me interrogue a mí mismo a través de algún relato, verso o columna suya. Jiménez Lozano no esquiva nada: «hay una generación orgullosa de no saber nada y que no quiere aprender nada», advierte este escritor que hunde sus pensares y sentires en la gran cultura a la pertenecemos. Nadie como él ha denunciado los desmanes de la modernidad, desnudado sus contradicciones, a la hora de alertar sobre una sociedad emperrada en devorar la civilización que la creó: «la política lo ha invadido todo: alma, arte, sensibilidad, razón. Todo es cuestión política y eso puede conducir al totalitarismo». Pero lo mejor de este escritor que capta murmullos, rumores y susurros, donde otros no escuchamos nada, es su desobediencia. Jiménez Lozano no se casa con nadie y dice lo que es como es, y no como ellos quieren que sea, a los mandamás de todo tipo. Nos muestra lo esencial, lo que en verdad somos. Y yo quiero recordarlo hoy aquí.

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