Artículos, Promecal

Hotel Mediterráneo

El buen amor tiene cualidades redentoras. No sólo el amor, también la amistad, que es otra forma de querer. Con seguridad, una de las más incondicionales, de las más plenas. Me lo dice Alejandro Pedregosa, uno de los escritores de mayor hondura y más serenos de esta hora de las letras hispanas. Tal vez por ello, su última novela, Hotel Mediterráneo es un homenaje a lo que entreteje lo más cercano, lo de cada día: el cariño y la ternura como ritmo de vida, la experiencia del mal, el interrogante del dolor; todos aquellos sentimientos capaces de sanar y aupar la verdad de lo humano, como manifestación de lo divino. Al autor de Hotel Mediterráneo le interesa el vibrar de la esperanza, el fluir del perdón, la alegría del reencuentro, los desgarros cotidianos. Convencido de que al lector hay que dejarlo participar en la construcción de la novela —porque si no se aburre y la literatura deja de tener sentido—, Pedregosa le invita, desde la primera página hasta la última, a algo tan difícil como hacerle cómplice y co-autor del relato. Alejandro Pedregosa representa, ciertamente, a la mejor narrativa española y a la más comprometida, como bien se ve en esta nueva novela. Lo mejor de Hotel Mediterráneo es su acercamiento sincero al penar de los indefensos, de los más débiles, con unos hechos que, como ya había sucedido anteriormente en otras novelas y relatos suyos, valen mucho la pena, tanto por la belleza como por la verdad con las que narran el vivir. Poeta y novelista, Alejandro Pedregosa tiene el acierto de hablar, a través de sus personajes, con aliento muy sentido, muy cercano y verosímil. En más de una ocasión le he escuchado decir que dentro de cada uno de nosotros late una novela a la espera de ser escrita. No le falta razón. Tal vez no tanto por lo que hacemos a diario, como por lo que limita y hasta oprime, muchas veces; por lo que cada uno soñamos y anhelamos en los adentros. Al final, quien no oculte anhelos y emociones que guardan una historia sorprendente, que tire la primera piedra.

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