Artículos, Promecal

Agarrado a las faldas de la Virgen

Cuando durante la celebración de un comité del Partido Comunista de España en la clandestinidad, uno de los camaradas asistentes no tuvo otra ocurrencia que lanzar una blasfemia contra la Madre de Cristo, Santiago Carrillo, que presidía aquel aquelarre, le reprendió en tono enérgico: «con la Virgen no te metas». Nos lo contó el propio Carrillo a Nieves Herrero y a mí, en el invierno de 1998, a propósito de la Semana Santa que se celebraba en esos días en España entera, al término de una de aquellas tertulias de Lo que es la vida, de Radio Nacional de España, en las que participábamos los tres. Hasta al secretario general del PC le repugnaba escuchar un insulto a la Virgen. «Madre nuestra que estáis en el Cielo, sea santificado vuestro coño», así empezó la laureada poetisa Dolors Miquel su inédita versión del Padre nuestro, convertido en Madre nuestra; toda una oración sexual, ciertamente, como la han llamado algunos. Lo que sigue a esta primera invocación, es de lo más soez que he escuchado. Una blasfemia especialmente hiriente por ir dirigida contra la Madre de Dios vivo. Sería muy fácil cubrir de improperios a esta valiente activista de indiscutible talento; no lo haré. Ya otros se ocupan de eso con admirable empeño. En el pecado está la penitencia. Además, por encima de todos los insultos, de todas las blasfemias, de cualquier barbaridad, está el perdón. Pero sí me permitiré recordarle a la señora Miquel y a cuantos atizan el rencor con burlas y gestos de odio, que diez millones de españoles abarrotan las iglesias cada domingo, en pueblos y ciudades, a la hora de misa. Ofender a la Iglesia, maldecir lo católico, sale gratis. En fin, yo, que soy un gacetillero que va por la vida agarrado a las faldas de la Virgen, sólo quiero decirle a Dolors Miquel, con espíritu muy sereno, que lo que ha hecho nada tiene que ver con la libertad de expresión, sino con la de agresión, que es algo muy distinto. Al fin y al cabo, con la insuperable ignorancia y el aborrecimiento de quienes buscan aupar la enemistad y encanallar la vida.

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