Artículos, Promecal

Atrévete a pensar

Desafiar al pensamiento establecido. Atreverse a pensar. Ese es el reto. Atreverse a ser hombre, como defiende con insobornable empeño Jiménez Lozano. Tener lo que el maestro llama «pensares y sentires que en la vieja cultura se consideraron los constitutivos de lo humano y cuyo mantenimiento se ha convertido en una lucha épica». Es lo que necesitamos en esta hora de España para aunar lo antiguo y lo nuevo. Audacia para decir lo que es como es y no como conviene que sea. Lo que de verdad cuenta es limpiar tanta podredumbre y abrir las puertas de par en par a las buenas prácticas. A la ejemplaridad, en lo personal y en lo público. Pero tampoco caigamos en el victimismo: no es verdad que seamos ahora peores que antes. Lo que sucede es que, por suerte, la democracia tiene estas cosas: que, al final, se termina pregonando desde las azoteas lo que se hace a escondidas. Cada vez somos más los que nos negamos a ser el rebaño mansurrón y lanar que los camaradas rojos, los camaradas pardos y las fuerzas bolcheviques quieren hacer de nosotros. Mientras todo sea política, no habrá nada que hacer. Sólo cuando la sociedad civil tenga la sartén por el mango, empezaremos a ver la luz. Estamos hasta el moño de impostores y mangantes. Pero ello no significa que hayamos caído en la desafección de la Política con mayúscula. Al contrario: necesitamos de lo público bien hecho más que nunca. Esto no es nuevo. Lo han sufrido países de nuestro entorno. El saqueo no es un producto made in Spain. Pertenece a la condición humana. Los que hemos pasado largos años fuera de España, hemos contemplado calamidades a mansalva. Pero comprobado, también, cómo las cosas terminan enderezándose siempre con esfuerzo, con medidas eficaces. Frente a las campañas catastrofistas que nos quieren hacer tragar con cualquier patraña, la respuesta sigue siendo la misma: atreverse a pensar. Aquí nadie se chupa el dedo. No nos darán gato por liebre.

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