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Imágenes en fuga

Es un libro de versos largos y elegíacos, en el que la vida salta a borbotes y se muere a chorros. Tal vez porque, como el propio autor confiesa, «no hay elegía sin alto amor a la vida». Regresa Luis Antonio de Villena con un nuevo libro. Esta vez, de retratos literarios y estampas íntimas, descaradas. De ardoroso sexo y acechante despedida, como acostumbra nuestro autor más maldito. Unas páginas de arrebato y melancolía que Villena cierra con un poema a la muerte de su madre, Ángela Arteaga García, la persona que más le ha querido en esta vida. Pero este es, también, un libro que representa la condenación de un mundo cada vez menos humano. La rapiña de los canallas; el robo y la brutalidad, frente al gozo, la alegría y la bendita vitalidad, con su raudal de vida y más vida. Se titula Imágenes en fuga de esplendor y tristeza. Lo que es tanto como decir pedazos del alma, que el autor rescata para pasearse, junto a un lector atónito, por un paisaje de libertad, águilas reales y otras deidades, mientras huyen desolados los corceles de Apolo. Es bien sabido que Luis Antonio de Villena ama la belleza extrema, especial; rara. Que busca con delirio la pasión, junto a un cuerpo y otro cuerpo. Nunca lo ha ocultado. Pero nuestro autor rescata igualmente el rostro y la gloria de los más grandes, como es el caso, en estas Imágenes, de Machado en la foto final, un mes antes de su muerte, embarcado en el horror del exilio junto a su madre anciana; o de Mishima, Gil de Biedma, Cavafis, Lezama y su Paradiso; un Pasolini desesperado, que advierte del triunfo de la avaricia y de un capitalismo que vende al humanismo; o un Borges, ya viejo, con aquella sonrisa perpetua y aferrado a su oscuro bastón. Imágenes en fuga de esplendor y tristeza es un libro distinto; sacudido, como todos los suyos, por la procacidad de quien se lo puede permitir, sin duda. De quien no es capaz de callar. Una delicia, en fin, para los que gustan de la palabra transgresora de Villena, autor de algunas de las páginas más soberbias de nuestras letras.

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