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La Reina Sofía, un ‘crack’

Promecal, 24 de abril de 2016

Creo que fue a Paloma O´Shea a la que se lo escuché: «Doña Sofía, como se dice ahora, es un verdadero crack». Me gusta la expresión para esta reina determinante en el éxito de la Corona y que el martes volverá a estar entre nosotros, siempre al día de lo que nos pasa y ocurre en esta tierra. “Lo principal en nuestra vida es el otro”, gusta repetir la Reina Sofía, quien suele añadir: «ese es el valor». Pues sí, ese es el valor. Cuando alguien le preguntó, en el palacio de Laeken, en Bruselas, cuál era el secreto de esa actitud suya tan positiva, tan animosa, se echó a reír y respondió: ¡Disciplina, disciplina! Doña Sofía nunca falla, por más trabajosa que le resulte la cita. Siempre con una sonrisa, le apetezca o no; con el gesto cercano. Saluda, bromea, pone en más de un brete a alguno, al hacer aquella pregunta que nadie se espera, porque siente insaciable curiosidad por todo y se lo prepara exhaustivamente. La Reina Sofía continua haciendo lo que ha hecho siempre, día tras día, por más que los tiempos no sean los mejores para su familia y el resto: servir y ser útil. Contribuir con su presencia a levantar la vida y aupar cualquier esperanza o ilusión, desde ese temple reposado, algo tímido que Dios le ha dado. Lo que más importa a Doña Sofía es la felicidad de los españoles y en ello se emplea a fondo. El próximo miércoles, como digo, estará de nuevo entre nosotros, para inaugurar las Edades del Hombre en la ciudad zamorana de Toro, tras su visita de hace un par de semanas a Valladolid, donde pasó una mañana con los voluntarios del Banco de Alimentos. Una ocasión que sirvió para animarles a seguir adelante y poner como ejemplo de abnegación y empeño su entrega a los demás. Después de recorrer las instalaciones, de atender a todo el que se le acercó y de escuchar y preguntar mucho, Doña Sofía insistió en la importancia de sacar adelante proyectos como este. Me quedé con una frase suya dicha casi al oído de la delegada del Gobierno, María José Salgueiro: «todo esto es un estímulo que nos recuerda la necesidad de acercarnos los unos a los otros; de estar unidos». Una reflexión sencilla, ciertamente, como todas las suyas, para no molestar a nadie, algo que lleva a rajatabla, pero que encierra un mensaje de diálogo civil y social: acercarnos los unos a los otros, poner en común. ¿Acaso no es esto lo que tanto precisamos? Hace más de cuatro décadas que Doña Sofía es Reina, pero a ella no le afecta cumplir años cuando se trata de echar una mano. «No basta con estar, es necesario hacer». Con este santo y seña, impulsa un sinfín de iniciativas sociales, humanitarias. Volveremos a verla en Junio. Esta vez en Burgos. Una ocasión más para disfrutar de su cercanía. Tenemos mucha suerte en poder contar con el favor de Doña Sofía.

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