Artículos, Promecal

¿Inteligente o listo?

Publicado en El bloc del gacetillero, en todas las cabeceras del grupo Promecal, el 4 de diciembre de 2016

Cuando se le pregunta a Enrique Rojas qué diferencia hay entre una persona lista y una inteligente, el autor de La conquista de la voluntad y Remedios para el desamor, entre otras muchas obras, responde que el inteligente utiliza la razón y la lógica, mientras que el listo tiene capacidades prácticas, y hasta agilidad para resolver situaciones embarazosas, pero le falta discernimiento a la hora de distinguir el trigo de la paja. Importa lo que importa. «Inteligente es aquel que sabe gestionar su vida personal de forma sana y equilibrada», asegura. No sé de nadie que conozca mejor el corazón del hombre, que este psiquiatra de reconocido prestigio en todo el mundo, requerido por unos y otros. Enrique Rojas es el máximo representante de la psiquiatría del último medio siglo en España. Desde hace años, tengo el privilegio de sentarme con él —especialmente cuando saca algún libro— para compartir pensares y sentires. Lo he vuelto a hacer esta semana, con motivo de la publicación de 5 consejos para potenciar la inteligencia. Charlar con él es abrazarse a la vida, llenarse de esperanza, por más que todo tiemble alrededor. La inteligencia conduce a la felicidad, ¿verdad?, le pregunto. Sonríe y me responde con esa mirada clarividente que le distingue: «no lo dudes, porque la inteligencia nos enseña a tener conciencia de las propias limitaciones. Y conduce a la voluntad, que es la joya de la corona de la conducta. El que la consigue tiene un tesoro». Cada vez que nos encontramos, Enrique Rojas me recuerda que a la vida no podemos pedirle más de lo que nos puede dar. No somos razonables en nuestras exigencias. Queremos la luna, a toda hora. Y vivir consiste en un aprendizaje continuo: en perseverar en lo pequeño; en empezar las cosas y acabarlas. «El que no sabe lo que quiere, no puede ser feliz», repite como un mantra el doctor Rojas. Él lo tiene claro: «hay un orden oculto que toca a cada uno descubrir. Sin eso, y sin tener claros los objetivos que uno quiere alcanzar —y trabajarlos—, resulta poco menos que imposible encontrar el equilibrio y la armonía que pueden proporcionar una dicha razonable». Orden, constancia, voluntad, motivación y lo que él llama «espíritu de observación y tomar nota». «Jesús: orden en el horario, orden en la cabeza, orden en la vida», aconseja a este gacetillero errático. Y añade: «orden es también aprender a desprenderse de lo que estorba». Sí, Enrique Rojas, es más que el escritor, el pintor, el ensayista, el catedrático, el psiquiatra respetado en todo el mundo. El doctor Rojas es, sobre todo, un humanista que recuerda a esos príncipes del Renacimiento, capaces de alumbrar el vivir con su sabiduría, que tanta falta nos hacen en esta hora.

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