Poemas

Pena capital

Me reprochan ser poco moderno
y me acusan de cantar lo de toda
la vida. De exceso de formalidad
y buenas maneras. De no ser
suficientemente novedoso y esnob.
Me culpan, también, de complicidad
con un Dios que, según proclama el
catecismo moderno, se ríe a carcajadas
de nosotros desde allá arriba.
Aseguran, con razón, que escribo
sólo para los que conmigo van y me
condenan, por todo ello, a la pena
capital de su indiferencia.
Son así, estos culturetas nuestros.

Del poemario «Inesperadamente»

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