Poemas

Flor de nieve

En el Bajo Aragón, se dan
bien codornices y frutales:
manzanas y ciruelas, sobre
todo. Y, en el Alto, abetos
y truchas azuladas. Y, más
arriba, en las cimas de
Monte Perdido y Picos del
Infierno, la flor de nieve,
tan chiquitina y casi invisible,
pero muy agarrada a la tierra.
Como humedecida de ternura
y mirando siempre al cielo,
sin estirarse nunca. Atenta al
milagro del agua, al primer
sol de la mañana. Fresca en
su inmarchitable belleza,
hasta que algún montañero
llegue gozoso y la arranque
de entre las rocas.

Del poemario «Inesperadamente»

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