Artículos, Promecal

Un Rey cervantino

Publicado en El bloc del gacetillero, en todas las cabeceras del grupo Promecal, el fin de semana del 11 de febrero de 2017

Lo mejor de este Rey nuestro, es su empeño en hacer de España y del mundo un lugar cervantino. Hace algo más de una semana, en el día que coincidía con su 49 cumpleaños, Don Felipe afirmó que «Cervantes vive, y vive más que nunca». Y se mostró partidario de hacer de la vida un espacio en el que se conjuguen el diálogo y la libertad. Es decir, un sitio más cervantino. Para el actual rey, nadie como el señor Don Miguel de Cervantes ha definido mejor lo español, con sus luces y sus sombras: gallardía, ingenio y sentido del humor, también. Sin olvidar esa índole tan nuestra que va de lo pícaro a lo noble, del sentimentalismo a la capacidad de afrontar y superar los más complejos retos, tan presentes en la obra de quien es «el primero de los españoles», en expresión del Rey. Me gusta, como a tantos, seguir de cerca las intervenciones de Don Felipe desde que llegó al trono, reparar en ellas. Lo primero que salta a la vista es que no pierde oportunidad, en cuanta ocasión se tercia, de hablar sobre lo que más importa: esos cambios que están transformando radicalmente el mundo. «O nos anticipamos, o nos arrastrarán», nos decía en la capital burgalesa, con motivo del 125 aniversario del Diario de Burgos. No debemos esperar a que estas realidades se impongan sobre nosotros, avisa un rey joven, para el que sólo existe una alternativa: «anticiparnos y asumir el protagonismo necesario, en la nueva era que se abre ante nosotros».

Si alguien presume de España, es él. Nuestro mejor valedor dentro y fuera, ciertamente, en el sentido cervantino de «andar las tierras y comunicar con gentes»

Esto, y la insistencia en que no son tiempos para divisiones internas, sino para trabajar todos juntos, es una obsesión para el Rey. Si alguien presume de España, es él. Nuestro mejor valedor dentro y fuera, ciertamente, en el sentido cervantino de «andar las tierras y comunicar con gentes». Felipe VI sabe influir en beneficio de todos con neutralidad, sin que se note. Es más lo que ignoramos que lo que sabemos. Con su propia personalidad, tan diferente de la de su padre. A nadie se le escapa que tiene que afrontar otros retos. Lo sabe y lo sabemos. Estamos en una sociedad muy distinta y, en esto, como en tantas cosas, el Rey es anticipativo. Muy sincero, también, al hacer las cosas desde su forma de ser, que es la que es. Apoyado en obras y no en conceptos. «Cada uno es como Dios le hizo», dice el Quijote. A su favor hay que añadir que ha logrado una cercanía con la calle que pocos vieron. En estos 3 años al frente de la Jefatura del Estado, hemos comprobado que habla con palabras de carne y no de plástico, para que todo el mundo le entienda. Se le siente humano, muy humano, y así se le quiere. Un rey cervantino, ciertamente, que a sus 49 años, gusta dejar las comedias de un lado, habla sin daño a tercero, como en El coloquio de los perros, y hace lo que toca.

Anuncios
Estándar