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Cataluña con la Reina Sofía

Publicado en El bloc del gacetillero el 23 de febrero de 2017, en todas las cabeceras del Grupo Promecal

Nunca sabremos lo mucho que hizo la Reina Sofía, por impulsar la restauración de ese gran teatro que es el Liceo de Barcelona, tras el asolador incendio de 1994. Lo reconoció, en su día, el propio presidente de la Generalitat. El Liceo es «un valioso patrimonio para Cataluña y para toda España», recordaba una vez más Doña Sofía, el pasado lunes, al recibir la medalla de oro del Circle del Liceu, que pocos tienen. Apenas habían transcurrido unas horas, desde que las llamas devastaran el que había sido, desde 1847, escenario de las más prestigiosas obras, interpretadas por los mejores cantantes de todo el mundo, y Doña Sofía ya se había puesto manos a la obra para reclutar a personas e instituciones en favor de su reconstrucción. Dicen en Barcelona, que fue la primera en llamar y colocarse al frente de la movilización. El pasado día 20 sucedió algo en lo que vale la pena reparar: cientos de personas vitorearon en el histórico teatro a Doña Sofía con un «¡viva la Reina!» tras otro, como muestra de gratitud por apoyar de manera tan eficaz su resurrección en gloria y majestad. Un día en el que se le abrieron, también, las puertas de ese exclusivo club catalán —el más antiguo de España— con 170 años de historia, que se dice pronto, y del que forman parte casi mil socios que representan a todos los sectores de la sociedad civil catalana. «Queremos agradeceros muy sinceramente todo lo que significáis para la cultura y la música de nuestro país», le dijo a la Reina Sofía, Salvador Alemany, presidente del patronato del Gran Teatro. La madre del Rey ha tenido mucho que ver, ciertamente, con que el Liceo vuelva a ser esa realidad viva y pujante de la que tan orgullosos se sienten los catalanes, «muestra del mejor espíritu de superación», como ya se encargó de destacar la homenajeada esa noche. En su intervención, Doña Sofía quiso insistir en el estrecho vínculo que siente con la ciudad de Barcelona. La Reina Sofía habla poco pero, cuando lo hace, no da puntada sin hilo. Si la inmensa mayoría de nosotros nos sentimos identificados con la Corona, cómodos con la Monarquía, lo es en buena medida, gracias a esta mujer abnegada, ejemplar en el cumplimiento de sus deberes, cuya vida está presidida por el amor a sus compatriotas. La Reina Sofía sabe imprimir un ritmo de normalidad a cuanto hace, así atraviese las circunstancias más adversas. ¡Lo hemos visto tantas veces! Pase lo que pase, ella es capaz de sacar lo mejor de cualquier acontecimiento o situación, por irritante que sea, siempre con una sonrisa, con una palabra amable. Cualquier ocasión le parece aprovechable para afianzar la convivencia. A la vista está. Por algo se la respeta y, lo que es más importante, se la quiere tanto, allá donde va.

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