Artículos, Promecal

El poder invisible del Rey

Publicado en todas las cabeceras del Grupo Promecal, el fin de semana del 14 y 15 de octubre de 2017

Piensan algunos —y tal vez no les falte razón—, que el Rey, cuanto más invisible, mejor. El Rey está presente siempre, pero sin intervenir. Trabaja en la sombra, ciertamente. Se le ve, sobre todo, en días complicados como los que estamos viviendo. Cuando más se necesita una bocanada de serenidad, de ilusión y sensatez. Se ha dicho muchas veces, pero no está de más recordarlo, que un rey no es sólo eso. Es, sobre todo, una Institución. Alguien que trasciende la política. Un rey encarna la Corona, que es la unidad y la continuidad de un pueblo. Si algo está percibiendo el pueblo español, estos días, es que la Corona es una institución que va más allá de los partidos y de sus afanes por conquistar el poder y repartirse el botín. Lo mejor de este Rey, sencillo, cercano, especialmente con los más débiles, es su voluntad de escuchar y comprender. Pero Don Felipe advierte y aconseja también, aunque casi nunca nos enteremos de estas cosas. Está ahí para infundir tranquilidad, para alentar y dar holgura. Lo que no es cualquier cosa, desde luego. Y esto es lo que se percibe, felizmente. Su discreta influencia —ignorada casi siempre—, en vidriosas decisiones económicas, políticas o diplomáticas, es el mejor servicio que el Rey puede prestar, y él lo sabe. Especialmente, en situaciones complejas como esta por la que atravesamos. Nuestro Rey lo está haciendo impecablemente. Si algo se percibe en estas horas críticas, es la calidez y el cariño de los españoles hacia él y Doña Letizia. Sobre todo, al comprobar hasta qué punto su buen hacer asegura la unidad nacional y la continuidad histórica de la nación española. En realidad, Felipe VI, ha conseguido, en poco tiempo, un cambio sustancial en la imagen de la Monarquía, con una conducta ejemplar. Nuestro Rey es juicioso, infunde serenidad; fomenta el diálogo como nadie. Simboliza muy bien la concordia entre españoles. Felipe VI tiene ante sí una segunda Transición y no puede cometer un solo error, ni torpeza alguna. Hasta ahora, no lo ha hecho. Una vez más, los niños nos dan la pista en cosas de tanto alcance como estas que nos ocupan. ¿Qué es un Rey para ti?, es la pregunta que se hace cada año para un concurso a escolares de toda España. Resulta de lo más esclarecedor comprobar las respuestas que dan con sus trabajos estos chicos y chicas de entre 8 y 13 años. Como aquella imagen de Ana Jordá, con esa maceta en la que cada flor, hecha con papel, tiene pintados los colores de una Comunidad Autónoma. Y la imagen del Rey es la regadera que lleva el agua a todas ellas. A tener en cuenta, también, la reflexión de Don Felipe, ante los ganadores de este año: «aprendo de todo lo que me decís; es un recordatorio que os agradezco».

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Un Rey cervantino

Publicado en El bloc del gacetillero, en todas las cabeceras del grupo Promecal, el fin de semana del 11 de febrero de 2017

Lo mejor de este Rey nuestro, es su empeño en hacer de España y del mundo un lugar cervantino. Hace algo más de una semana, en el día que coincidía con su 49 cumpleaños, Don Felipe afirmó que «Cervantes vive, y vive más que nunca». Y se mostró partidario de hacer de la vida un espacio en el que se conjuguen el diálogo y la libertad. Es decir, un sitio más cervantino. Para el actual rey, nadie como el señor Don Miguel de Cervantes ha definido mejor lo español, con sus luces y sus sombras: gallardía, ingenio y sentido del humor, también. Sin olvidar esa índole tan nuestra que va de lo pícaro a lo noble, del sentimentalismo a la capacidad de afrontar y superar los más complejos retos, tan presentes en la obra de quien es «el primero de los españoles», en expresión del Rey. Me gusta, como a tantos, seguir de cerca las intervenciones de Don Felipe desde que llegó al trono, reparar en ellas. Lo primero que salta a la vista es que no pierde oportunidad, en cuanta ocasión se tercia, de hablar sobre lo que más importa: esos cambios que están transformando radicalmente el mundo. «O nos anticipamos, o nos arrastrarán», nos decía en la capital burgalesa, con motivo del 125 aniversario del Diario de Burgos. No debemos esperar a que estas realidades se impongan sobre nosotros, avisa un rey joven, para el que sólo existe una alternativa: «anticiparnos y asumir el protagonismo necesario, en la nueva era que se abre ante nosotros».

Si alguien presume de España, es él. Nuestro mejor valedor dentro y fuera, ciertamente, en el sentido cervantino de «andar las tierras y comunicar con gentes»

Esto, y la insistencia en que no son tiempos para divisiones internas, sino para trabajar todos juntos, es una obsesión para el Rey. Si alguien presume de España, es él. Nuestro mejor valedor dentro y fuera, ciertamente, en el sentido cervantino de «andar las tierras y comunicar con gentes». Felipe VI sabe influir en beneficio de todos con neutralidad, sin que se note. Es más lo que ignoramos que lo que sabemos. Con su propia personalidad, tan diferente de la de su padre. A nadie se le escapa que tiene que afrontar otros retos. Lo sabe y lo sabemos. Estamos en una sociedad muy distinta y, en esto, como en tantas cosas, el Rey es anticipativo. Muy sincero, también, al hacer las cosas desde su forma de ser, que es la que es. Apoyado en obras y no en conceptos. «Cada uno es como Dios le hizo», dice el Quijote. A su favor hay que añadir que ha logrado una cercanía con la calle que pocos vieron. En estos 3 años al frente de la Jefatura del Estado, hemos comprobado que habla con palabras de carne y no de plástico, para que todo el mundo le entienda. Se le siente humano, muy humano, y así se le quiere. Un rey cervantino, ciertamente, que a sus 49 años, gusta dejar las comedias de un lado, habla sin daño a tercero, como en El coloquio de los perros, y hace lo que toca.

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